ISO 16890, la nueva norma de filtración de aire.

ISO 16890, la nueva norma de filtración de aire.

Por más de 20 años se ha utilizado la norma EN 779 para la clasificación de filtros de aire. Sin embargo, la necesidad por mejorar la manera en que se prueban y clasifican los filtros dio paso a la nueva norma ISO 16890.

Esta nueva disposición utiliza enfoques y mecanismos nuevos que hacen que el proceso de prueba sea más indicativo y específico acerca de cómo funcionará el filtro una vez que esté instalado.

De esta manera, se proporciona una herramienta a todos los compradores de filtros para seleccionar el producto que mejor se adapte a sus necesidades y requerimientos con la finalidad de cumplir el objetivo final: eliminar todas las partículas contaminantes en el espacio de trabajo.

Cuando se habla de la contaminación del aire, la OMS (Organización Mundial de la Salud) utiliza términos de partículas partículas PM10, PM2,5 y PM1, es decir, partículas en suspensión más pequeñas que 10 µm, 2,5 µm y 1 µm respectivamente.

Entonces, ¿cómo es que estas partículas afectan la salud del ser humano? Nuestro organismo proporciona las defensas para protegernos de las partículas mayores a 10 µm, sin embargo, las partículas menores a esa cifra son capaces de traspasar nuestro organismo y contaminarlo. Así, la función primordial de los filtros es brindar protección contra estas partículas e impedir su paso hacia el cuerpo humano.

¿POR QUÉ SURGE ISO 16890?

ISO 16890 surge debido a que la norma EN 779 se basa exclusivamente en la capacidad de un filtro para capturar un tamaño de partícula de 0,4 µm y no toma en cuenta otros tamaños presentes en el entorno, haciendo que las pruebas realizadas no reflejen las condiciones necesarias en las que se necesitan un filtro.

A través de esta nueva normativa, los filtros son expuestos a partículas con tamaños diferentes las cuales van desde 0,3 µm hasta llegar a 10 µm, y se utilizan en una serie de 12 pruebas.

Se introducen cuatro nuevos grupos de filtros: polvo grueso, ePM10, ePM2,5 y ePM1. Para pertenecer a cada categoría, un filtro debe ser capaz de capturar al menos un 50 % de las partículas en ese rango de tamaños. Los filtros que capturen menos de un 50 % de polvo PM10 pertenecerán al grupo de polvo grueso.

La OMS determina que unos niveles seguros de PM10 y PM2,5 son 20  µg/m3 y 10  µg/ m3 respectivamente, por lo que se recomienda usar estas cifras como punto de referencia.

 

ELIJA EL FILTRO ADECUADO CORRESPONDIENTE A SUS NECESIDADES

Elegir los filtros adecuados es de suma importancia para la preservación de la salud y minimizar riesgos por enfermedades respiratorias o de cualquier otro tipo. Es nuestro deber como empresas informarnos acerca de las nuevas normativas y regulaciones, pues todas las modificaciones hechas son para beneficio de nosotros y de nuestro espacio de trabajo.

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